En Sant Cugat del Vallès, a pocos kilómetros de Barcelona, una antigua fábrica de cerámica se ha convertido en uno de los enclaves decorativos y culturales más reconocidos del área metropolitana. Anteriormente, se cocían baldosas, hoy se buscan muebles vintage, lámparas de autor, libros, arte, objetos únicos, piezas recuperadas y antigüedades.