Hidden Coffee Roasters inaugura un espacio en el que elimina las barreras entre barista y cliente para convertir el servicio en todo un ritual
Hidden fue una de las primeras marcas en apostar por el café de especialidad en Barcelona, ocurrió en 2015, en ese momento el concepto era desconocido por los expertos en café. Primero inauguraron un espacio en Les Corts, la marca contribuyó activamente a introducir una nueva forma de entender el café: origen, trazabilidad, tueste propio y una experiencia centrada en el producto y en las personas detrás de él. Actualmente, la marca cuenta con tres locales en Barcelona: Les Corts (C/ Constança esquina Déu i Mata), El Born (C/ dels Canvis Vells esquina Consolat del Mar), Girona (Rambla de la Llibertat, 25), además de su tostador en Poblenou (C/ Pujades, 74, nave 3) y sus dos aperturas más recientes: Granja Hidden en l’Eixample (C/ Girona 59) y Hidden St Gervasi (C/ Travessera de Gràcia, 101). Ahora acaban de abrir en el número 101 de Travessera de Gràcia, no se presenta como la cuarta localización de la marca, sino como la síntesis arquitectónica y conceptual de diez años de aprendizaje, trazabilidad y obsesión por el producto. Con este nuevo proyecto quieren elevar la experiencia de consumo a un estándar de sofisticación inédito en el circuito local.
El proyecto nace de una profunda reflexión sobre cómo debe interactuar el consumidor con el producto en la era de la madurez del café de especialidad. Para materializar esta visión, Hidden ha contado con la firma de Javi Iniesta y su equipo de Studio Animal, quienes han traducido la filosofía del tostador en un lenguaje espacial de honestidad brutal. Lejos de buscar el ornamento gratuito, el diseño del local se articula en torno a una narrativa de materiales que rinde homenaje al proceso del café: el uso predominante de la madera carbonizada no es casual, sino una referencia poética y tangible al tueste del grano, el momento alquímico que define la identidad de Hidden. Esta piel oscura y texturizada, combinada con el vidrio y una iluminación técnica precisa, genera una atmósfera sobria que invita a la calma y al foco sensorial.
El nuevo local rompe con la tipología clásica de cafetería para proponer una nueva coreografía del servicio. Para ello, han eliminado la barra tradicional, esa frontera física que históricamente separaba al experto del cliente, sustituyéndola por una imponente isla central cilíndrica de acero inoxidable. Este cambio convierte la preparación del café en algo visible no ocultó como era antes y por tanto en un acto escénico y transparente. El barista se mueve alrededor de esta isla con fluidez, permitiendo que el cliente sea participe de cada gesto, desde el pesado del grano hasta la extracción final, reforzando esa labor divulgadora que siempre ha caracterizado a la marca.
Además en Sant Gervasi, aunque siguen fieles a su ADN didáctico, la experiencia gira en torno a la información detallada de cada origen, las notas de cata y el respeto por la materia prima.
Esta nueva apertura marca un punto y aparte en la trayectoria del tostador, como el propio equipo explica: “Este local es, para nosotros, un punto de inflexión. No se trata solo de abrir un nuevo espacio, sino de reafirmar quiénes somos hoy. Después de años de crecimiento del sector, queríamos hacer algo que hablara desde la experiencia, desde el aprendizaje y desde la ambición de seguir aportando valor”.
Con esta propuesta, Hidden Sant Gervasi reafirma una manera propia de entender el café de especialidad: rigurosa, accesible y profundamente cuidada. Un espacio que mira al futuro con confianza y que marca un nuevo hito dentro del recorrido de la marca.
Montse Carreño, Enero-2026
Fotos: Cortesía de Hidden Coffee Roasters.
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