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Las tentaciones de Formentera

Las tentaciones de Formentera

Playas de aguas cristalinas, dos mágicos faros, media docena de pueblos con encanto, un parque natural, cinco torres defensivas, huellas arqueológicas que te transportan por el túnel del tiempo al megalítico y a la era romana, rutas senderistas y birding, una gastronomía slow food con productos de proximidad… Y todo ello, ¡en apenas 83 km2! Formentera, ‘el último paraíso del Mediterráneo’, es pequeña en tamaño pero grande, inmensa en emociones.

-Dos faros, para amaceceres y atardeceres mágicos. Formentera abre los ojos cada día por el este, con un cautivador amanecer desde los acantilados del faro de la Mola (que además acoge un museo), el mismo que inspiró una de las obras de Julio Verne: ‘Hector Servadac’ (1877). Y lo despide por el suroeste, con las más románticas y espectaculares puestas de sol desde su otro faro, Cap de Barberia.

-Playas y calas paradisíacas. A lo largo de sus 69 kms de litoral, Formentera ofrece playas para todos los gustos. Al norte, la salvaje y solitaria Cavall d’en Borras es la antesala de Ses Illetes, siempre entre las top del mundo. Está en una estrecha lengua de tierra –la península de Es Trucadors– ocupando la zona de poniente y dejando la opuesta a la playa de Llevant. En la costa occidental, agazapada entre acantilados bajos, está Cala Saona. Al norte, Es Pujols, Sa Roqueta y Ses Platjetes. Y al sur, Migjorn, el más largo arenal, con 5 kms de playas y calas con zonas rocosas intercaladas.

-Seis pueblos con señas de identidad distintas. La Savina es su puerta de entrada marítima, con dos puertos, el pesquero y el deportivo. Sant Francesc, la capital, atesora un coqueto centro histórico en el que destaca su iglesia-fortajeza, del siglo XVIII. Sant Ferran conserva su aire bohemio. Es Pujols aglutina la mayor parte de la oferta hotelera y de ocio. Es Caló de Sant Agustí conserva su fotogénica imagen de puerto de pescadores, con sus vetustos varaderos. Y El Pilar de la Mola acoge el más famoso mercado artesanal de la isla.

-Ses Salinas, un Parque Natural vinculado a la sal. Naturaleza, historia y economía se fusionan en esta geométrica zona de estanques donde cristaliza la sal y que comparte con Ibiza el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad desde 1999. El Parque integra también dos lagunas (Estany Pudent y Estany des Peix), un Centro de Interpretación (Can Marroig) y una zona rocosa de curiosas formas: Sa Pedrera, antigua cantera.

-Una Ruta Birding para escuchar sintonías de pájaros. Es un Itinerario Ornitológico por el Camí des Brolls, que rodea el perímetro del Estany Pudent. 4,3 kms (solo ida: La Savina-Sant Francesc-Es Pujols) de ruta lineal con 8 paneles que informan sobre el valor natural del Parque Natural de Ses Salines y una pantalla de obsevación para las más de 200 especies de aves migratorias, acuáticas y marinas censadas.

-32 Rutas Verdes senderistas y cicloturistas. Ocupan un centenar de kilómetros de caminos entrelazados que hacen de Formentera el escenario perfecto para pasear o pedalear descubriendo los paisajes de la isla. Algunas rutas son, por ejemplo,  la Ruta 25 (Es Caló-El Pilar de la Mola, 4 kms, 80’ a pie) que transcurre por el Cami de Sa  Pujada, con un espectacular mirador; o la Ruta 12 (Es Cap-Torrent de S’Alga; 1,8 kms, 30’ a pie o 10’ en bici) que permite admirar uno de los lugares menos conocidos, con varaderos bien conservados y sabinas donde cuelga a secar el ‘peix sec’, uno de los productos gastro más tipicos de la isla.

-Cinco históricas torres defensivas. Son de planta circular y estructura troncocónica y fueron construidas en el siglo XVIII para vigilar las incursiones piratas. Una está en el islote de s’Espalmador –Sa Guardiola– y las otras cuatro en la propia isla: Sa Gavina, des Garroveret, Pi des Català (al sur, única que pude visitarse en su interior tras ser restaurada en 2016) y la Torre de Punta Prima.

-Huellas arqueológicas que remiten al megalítico. De un paraíso del siglo XXI… ¡A la Edad de Bronce! Así de sorprendente es Formentera, inagotable fuente de experiencias. Como retroceder al pasado de la mano de sus tres referentes arqueológicos: Ca na Costa, sepulcro megalítico cuyos orígenes se remontan a la Edad de Bronce (entre 2040 y1600 a.C), junto al Estany Pudent; Cap de Barbaria I, II y III, tres de una veintena de yacimientos arqueológicos (entre 1600 y 1000 a.C.) y Can Blai, restos de una construcción fortificada romana (siglos III y IV d.C), cerca de Es Caló.

-Posidonia oceánica, su tesoro submarino. Una planta –el ser vivo más longevo del mundo, con 100.000 años de antigüedad– que crece en los fondos arenosos poco profundos. No solo es fuente de vida para peces, algas y otros animales sino que protege de la erosión y depura el agua, otorgándole ese característico color ‘azul Formentera’.

-Paladear su gastronomía ‘slow food’. La cocina de Formentera, con productos de proximidad y Km.0, está basada en recetas tradicionales, marcadas por el vínculo con el mar y la agricultura de secano. Platos como ‘Frit de polp (frito de pulpo), ‘Calamars a la bruta (en su tinta) o ‘Bullit de Peix’ (guiso de pescado y patatas) son toda una tentación para el paladar, maridados con los vinos de sus dos únicas bodegas: Cap de Barbaria (cerca del faro) y Terramoll (en la Mola). Además, su mapa ‘Formentera slow food’ pone en valor sus productos señalando 16 lugares repartidos por toda la isla donde adquirirlos.

Más información en: https://www.formentera.es

Montse Carreño, Febrero-2023